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Título: El chico malo
Fandom:
Original ('Daemongelus')
Claim: Alexis/Natalia
Advertencias: lime, hm... ¿rape?
Para: reto loco.
Palabras: 1660.
Notas: Mek, mek, señores, alarma roja: está sin betear. Pero no hay tiempo para más *huye a esconderse por ahí*



 

Pasaron exactamente tres horas. Tres horas desde que Natalia comprobó, extrañada, que llegaba la hora punta y Alexis no salía de su habitación para dar sus habituales paseos nocturnos por la calle. Al principio la inquilina sólo permaneció sentada frente a la mesa del comedor, distraída con cualquier cosa, pero cuando los tic-tacs del reloj empezaron a ser insoportables, se levantó y caminó hasta su habitación para llamar con un puño inseguro. Tal y como esperaba, no obtuvo respuesta. Así que entró.

En lo poco que conocía a Alexis había descubierto varias cosas. Por ejemplo, que no era muy amigo del orden y la limpieza (el deplorable estado en que se encontraba el apartamento cuando entró por primera vez lo confirmaba). Así que, de cierto modo, no se sorprendió mucho cuando su primera impresión del dormitorio fue la de varios papeles de diario tirados por el suelo, ropa sucia apilada en un montón y algunas latas de cerveza desperdigadas y volcadas sobre la madera del parquet. El aire olía a cerrado, tabaco y alcohol.

Alexis estaba tumbado en la cama cuan largo era. Tenía un brazo colgando inerte por el borde del colchón, con los dedos agarrando el vacío y una lata caída a unos centímetros, en el suelo. El otro brazo lo tenía sobre la frente, ocultándole los ojos y parte del semblante, como si así calmara un poco algún dolor de cabeza. Su respiración era ronca, pero constante.

Natalia suspiró. Ya se temía algo así. A fin de cuentas, no era la primera vez que Alexis caía dormido después de una solitaria borrachera. Sin embargo, sus borracheras eran un tanto… inusuales. Mientras que otras personas (Natalia sintió un brusco y angustiante vuelco del corazón cuando reparó en que conocía el nombre de una) se volvían agresivas, gritonas o por el contrario, felices y escandalosas, Alexis entraba en un estado muy distinto. Un estado que se describía con imágenes como la de una mirada apática, movimientos pesados, e incoherencias en labios despellejados y húmedos de cerveza.

Sí, era así. Si Alexis ya era una persona con cara de ‘me importa una mierda tu vida’ en su estado sobrio, ebrio multiplicaba por dos esa faceta suya.

Resignada, Natalia entró en la habitación a pasitos silenciosos con la inocente intención de no despertar a su compañero. Durante los primeros minutos simplemente se limitó a recoger un poco aquel desastre, a llevar ropa sucia al cubo de la lavadora, a recolectar los trozos de lata y tirarlos a la papelera. Todo en completo silencio, como si se tratase de una natural rutina.

No fue hasta que terminó de recogerlo todo y se sentó en el bordillo de la cama, cerca de Alexis, que descubrió que aquella monótona respiración había cambiado. Y, pese a que no se había movido un ápice, ya había cierta tensión en aquel brazo inerte que colgaba a un lado de las piernas de Natalia.

Con una expresión un tanto afligida, la chica acercó la manita a la cara de Alexis, deteniéndola suavemente sobre su mejilla.

─¿Te he despertado?

Una vez más, no obtuvo respuesta.

Pasaron varios segundos antes de que se produjera movimiento alguno en el dormitorio. Y cuando Natalia ya se estaba convenciendo que habrían sido imaginaciones suyas, la inmovilidad del entorno se rompió bruscamente cuando el brazo de Alexis se enroscó rápidamente alrededor de su cintura y la impulsó para que cayera sobre su pecho.

Alexis era fuerte. Cuando Natalia sintió su fría piel bajo la mejilla no pudo evitar el fugaz pensamiento de que, cuando estaba con Alexis, no parecía más que una muñequita sin estabilidad ni fuerza.

Los labios de Alexis se cerraron entorno al lóbulo de su oreja. Natalia sintió un fugaz vuelco en el corazón, pero se removió al instante, tratando de soltarse.

─Alexis…

La última vez ya había sucedido algo parecido. Alexis, en ese estado, simplemente no era él y hacía cosas que normalmente no haría. Cosas como retenerla con las rudas esposas que eran sus manos alrededor de sus muñecas, o pasear los labios por su piel con una firmeza pasiva, tranquila, pero autoritaria.

Eres mía. Eso parecía decir, exigir con cada gesto. Sin embargo, Natalia no estaba dispuesta a ceder. No al menos esta vez. No con esa Alexis.

Se le escapó un gemido que rozaba el placer y la incomodidad cuando sintió los dientes de Alexis cerrarse suavemente sobre su cuello como un vampiro. Y al hablar, su voz sonó más a súplica que a firme petición.

─Basta, por favor. Yo no quiero que… ¡A-Alexis!

No se detenía.

Sacando una fuerza brusca que no concordaba con su aspecto cansado, Alexis volvió a empujarla, esta vez sobre la cama. Gateó como un depredador hasta posicionarse sobre ella, atrapando las caderas con las rodillas y presionándole los hombros contra el colchón.

En su mirada había ese vacío tan característico. Esa apatía estática en rasgos ensombrecidos, nula ambición, como si no se tratara más que de una marioneta movida por sus instintos más básicos.

Natalia tragó saliva. Y por primera vez desde que conocía a Alexis, sintió un pequeño (muy, muy pequeño) pinchazo de temor al no encontrar ni una mota de brillo en esos ojos pardos.

─¿Ale…xis…?

Lento y metódico (e ignorando por completo esos sentimientos de temor), Alexis volvió a acercarse a su cuello a la vez que sus manos ahora viajaban hasta los primeros botones de la camisa de la chica. Con la misma parsimonia que debía haber usado al llevarse a los labios la enésima lata de cerveza, empezó a desabrocharlos.

Aquello actuó como un detonante de adrenalina. Rápidamente Natalia llevó sus propias manos al cuello de la camisa para detener las grandes y fuertes de Alexis. El intento fue insignificante, pero de algún modo consiguió que el joven se detuviera… al menos por unos segundos. Pero no necesitaba más.

─Alexis, ¿qué te pasa? Estás… ─oh, Dios. Esa mirada tan quieta…─. Estás raro.

El aludido no contestó nada, simplemente siguió mirando sin ver a la pequeña que se encontraba debajo de sí. Como si no tuviera prisa. Ni un poco de prisa.

Y entonces habló, y la voz sonó incluso más ronca que la respiración de hacía unos segundos.

─Cállate.

Natalia se quedó de piedra. Alexis nunca le había dado una orden tan directamente, tan tajante. Fue como si se le cayera el alma a los pies, y en pedacitos. Esta vez no replicó cuando las manos de Alexis reemprendieron la tarea. Incapaz de seguir sosteniendo la mirada, la agachó con dulce tristeza.

Ese no era su Alexis.

─¿Por qué haces esto? ─dijo las palabras incluso antes de pensarlas, y es que esta vez no salían de su cabeza, sino de su corazón.

Alexis rozó con los labios la tersa piel de su cuello. Natalia pensó que iba a volver a morderla, pero entonces simplemente susurró en un tono impersonal.

─¿Y por qué no?

La extraña respuesta hizo que Natalia recuperara parte de la vida, y dirigió esa vida a los ojos en forma de una mirada extrañada. Alexis seguía sin apartar el rostro de cuello.

─¿Por qué debería hacer lo correcto? ─de algún modo, consiguió que la palabra sonase como una burla en esa voz grave─. ¿Por qué te ayudé en el callejón cuando esos imbéciles te acorralaron? ¿Por qué me niego lo que soy una y otra vez cuando estoy contigo? ─una de las manos de Alexis se deslizó pesadamente desde su pecho hasta los bucles del cabello de Natalia, al principio acariciándolos, luego agarrándola de la cabeza resueltamente ─. Es inútil. Y va en contra de mi naturaleza.

─Alexis… ¿de qué estás hablando? ─no entendía nada. No conseguía entender ni una de las frases que su compañero le estaba soltando… eran incoherencias, pero esta vez eran incoherencias distintas a las de otras veces. Natalia sospechaba que había una devastadora verdad detrás de todo aquello.

El agarre en su cabello se apretó un poco más. Natalia apenas soltó un nimio quejido de dolor, pero siguió manteniendo obstinadamente el silencio en espera de una respuesta. Y esta al final llegó, teñida de oscura ironía.

─No soy el bueno de la película, Natalia. Nunca lo he sido.

Entonces los dientes volvieron a cerrarse fuertemente en su cuello, sin piedad, en una lentitud dolorosa. Natalia ni se inmutó cuando sintió los tímidos hilos de sangre caliente deslizarse por su piel y caer sobre el colchón. Casi imitando la tranquilidad que desprendía Alexis, ella llevó una mano hasta tomar la de su compañero suavemente en un afable gesto de cariño.

─Yo podría cambiar eso ─susurró─. Yo podría cambiarlo… si me lo… permitieras…

Y el dolor agudo en su cuello cesó. Natalia casi sintió un pinchazo de júbilo en el pecho al reparar en que había conseguido una reacción positiva, una de mínima, pero ya era algo. En contra de lo que cualquier persona hubiera hecho en su situación, sonrió contra la mejilla de Alexis. Una sonrisa abierta, transparente, llena de inexplicable ilusión.

─No sé de qué estás hablando o que es esa… naturaleza de la que me hablas. Pero… ─le dirigió unos ojos brillantes de serena felicidad─. No eres siempre así… quiero decir, cuando estamos juntos tú estás bien, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no podrías estar bien todo el tiempo…? No tienes… No tienes que ser el malo de la película. No hace falta. ─abajó los ojos, súbitamente azorada─. No conmigo, Alexis.

El tiempo y el espacio se congelaron durante un par de segundos. Y cuando la presión cesó finalmente y Alexis ladeó la cabeza, sus labios se posaron ahora sobre los sonrientes de Natalia. Pero no con rudeza o exigencia, ni tan solo una pizca de la ironía de hacía unos segundos. Natalia incluso habría jurado que bajo esos labios (ahora cálidos) se encontraba el recóndito y delicioso sabor de la ternura.

Y no supo por qué, pero presintió que por primera vez en mucho tiempo, Alexis había conseguido (al menos por unos segundos) encontrarse en paz consigo mismo.



Comments

( 4 comments — Leave a comment )
bitchtogrowup
Jul. 16th, 2009 02:24 am (UTC)
Hm, vengo leyendo estas viñetas desde hace unos días por crack_and_roll y no pude comentar; pero ahora tengo tiempo y tengo que decir que me encantaron.
El personaje de Alexis tiene una personalidad bastante clásica, pero junto a Natalie no parece trillado en absoluto. Es más, me estoy enamorando de Alexis <3 Esa cosa de chica mala es genial :')
También me encanta cómo Natalie se siente sorprendida todo el tiempo y quiere ayudarla a no ser la mala de la pelícua.
Si faltó el beteo, ¡no se nota! Es perfecto x)
¿Te molesta si te agrego a amigos? Así puedo leer con más comodidad y te demuestro ¡cuánto me gusta lo que escribes!
Muchos besos :3
humans_r_weird
Jul. 18th, 2009 07:50 pm (UTC)
¡Me alegro que te guste :D! La verdad es que sí, a Alexis la hice pensando en una personalidad más bien típica (es lo que tiene ponerse a crear personajes cuando no tienes ganas de romperte la cabeza xD), aunque me alegro que no se vea trillada. Era uno de mis miedos x3.

Claro, te agrego yo también ;D.

Un beso (K)
shijiru
Sep. 5th, 2009 06:28 am (UTC)
wow
En realidad me gusto la historia, me pareció muy interesante la relación de esos dos; aunque no capté si eran amigos, amantes o novios, pero lo sabré en cuanto lea el resto de las viñetas ^o^
Besos
Shijiru
humans_r_weird
Sep. 5th, 2009 09:32 am (UTC)
xD Oficialmente son solo compañeros de piso, un poco amigos (aunque Alexis no lo reconocerá) a partir de este one-shot empiezan a ser un poco amantes (y Alexis seguirá sin reconocerlo xDD).
Me alegro que te haya gustado ^_^. Kises~ (K)
( 4 comments — Leave a comment )